Andrés acababa de terminar de hablar cuando Sonia de repente dio varios pasos hacia adelante, ¡levantando su mano directamente!
Pero su bofetada nunca llegó a caer.
Andrés le sujetaba la muñeca con firmeza, sin expresión alguna en su rostro.
—Estás loca —dijo Sonia.
Andrés esbozó una leve sonrisa —Sí, lo sé.
Sonia guardó silencio, pero su cuerpo temblaba cada vez más intensamente, y las lágrimas comenzaron a caer.
Sin embargo, parecía no querer rendirse frente a Andrés, y rápidamente se secó las