Pero como si conociera sus intenciones, Andrés se anticipó: —Señor Romero y señorita Fuentes, ¿son muy amigos?
La pregunta sorprendió a todos, quienes recordaron la relación pasada entre Andrés y Sonia. El señor Romero sintió un escalofrío. Sonia, imperturbable, sonrió: —Somos amigos.
Andrés asintió: —Si es así, entonces todos somos iguales, no hay necesidad de formalidades.—Alzó su copa. Nadie se atrevió a negarse.
Sonia, sin entender sus intenciones, levantó su copa también. Después de beber,