Tras las palabras de Sonia, Andrés no mostró reacción alguna. Solo la miró por un momento y luego extendió la mano para tomar el acuerdo.
Andrés fue directamente a la última página. Al descubrir la firma de Sonia, soltó una leve risita.
Antes de que Sonia pudiera comprender el significado de esa sonrisa, él levantó la mano y rasgó el documento en dos.
Su movimiento hizo que el corazón de Sonia diera un vuelco.
Pero pronto se calmó. —Si el señor Campos no está satisfecho, puedo imprimir otro.
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