—Ya que no existe tal persona, ¿por qué no eliges a alguien que pueda ayudar a tu carrera? —dijo Fabiola con un tono pragmático.
Esta era la Fabiola que Andrés conocía bien.
Después de todo, si no hubiera sido por sus enseñanzas, él no sería quien es hoy.
Pero en este momento, después de mirarla fijamente por un momento, Andrés preguntó: —¿Por qué tengo que casarme necesariamente?
Esta pregunta dejó a Fabiola sin palabras.
Andrés esbozó una ligera sonrisa. —Es cierto que ahora no tengo a nadie q