Ante las palabras de Camila, Sonia soltó una risa.
—¿De qué te ríes? —preguntó Camila, borrando su sonrisa y frunciendo el ceño. Sus mejillas se tornaron ligeramente rosadas, una mezcla de vergüenza e ira.
—Camila, si no tienes nada que hacer, deberías estudiar más —respondió Sonia—. De lo contrario, no solo careces de educación, sino que tus palabras son ridículas. Eres... tonta y malvada.
Si antes Sonia había ocultado algo de su sarcasmo, ahora insultaba directamente a Camila, quien palideció