El intenso olor a medicamentos y antisépticos golpeó de inmediato el olfato de Cassie en cuanto empujó la puerta de cristal de la entrada del servicio de urgencias. Respiraba con dificultad, con el pecho subiendo y bajando de forma desordenada. La pierna que aún le dolía a causa del incidente del día anterior en el pasillo la obligaba a caminar con cautela mientras avanzaba entre el ajetreo del hospital.
Su mente era un caos. En cuanto uno de sus antiguos compañeros del hospital le informó del