Los pasos de Devatra resonaban con firmeza sobre el suelo de mármol del vestíbulo de la mansión Morlens. Con un movimiento preciso, se quitó el traje negro de tres piezas y se lo entregó sin decir palabra al mayordomo que lo esperaba junto a la entrada. El cansancio y la tensión que aún arrastraba desde el incidente ocurrido aquel mediodía seguían marcados en la rígida línea de su mandíbula.
—¿Dev? ¿Ya has vuelto?
Joya Yvonne apareció elegantemente desde el comedor, envuelta en un lujoso vestid