Capítulo 29
Los días pasaron con más tranquilidad, pero no sin desafíos. Tan pronto como decidieron iniciar los trámites de los documentos de María, surgió un problema inesperado: ella constaba como fallecida en los registros civiles. La sorpresa cayó como una bomba.
— ¡Esto es un absurdo! — exclamó tía Augusta, indignada al salir del registro civil.
— ¿Cómo es que declaran muerta a alguien sin un cuerpo? — murmuró Elza, apretando fuerte su bolso.
Fue necesario que el abogado de Alexandre, el experimentado doctor Iván, interviniera personalmente para revertir la situación.
— Calma, esto es reversible — dijo él por teléfono. — Pero será necesario presentar pruebas de que María está viva, además de un informe médico que confirme su identidad y cordura.
Con paciencia y la ayuda de todos, María pasó por pericias, exámenes y entrevistas con asistentes sociales. Días después, finalmente tuvo en sus manos sus nuevos documentos: partida de nacimiento, identidad y CPF (registro de persona físi