Capítulo 29
Los días pasaron con más tranquilidad, pero no sin desafíos. Tan pronto como decidieron iniciar los trámites de los documentos de María, surgió un problema inesperado: ella constaba como fallecida en los registros civiles. La sorpresa cayó como una bomba.
— ¡Esto es un absurdo! — exclamó tía Augusta, indignada al salir del registro civil.
— ¿Cómo es que declaran muerta a alguien sin un cuerpo? — murmuró Elza, apretando fuerte su bolso.
Fue necesario que el abogado de Alexandre, el e