Capítulo 23
Después del almuerzo, la casa volvió a su silencio natural. Los muchachos regresaron al trabajo, Elza se retiró a cuidar de su sobrina con el dedo vendado, y Alexandre subió con María al dormitorio con el pretexto de descansar un poco.
Nada más entrar, cerró la puerta despacio y se acercó por detrás, rodeándola por la cintura. María se volvió y lo miró con esa mirada dulce, curiosa, como si aún estuviera descubriéndolo todo, incluso lo que sentía por él.
— Me gustó verte cocinar… pa