Capítulo 17
Geraldo llegó a casa a pie con sus hijos, ya bien entrada la noche, después del funeral. Estaba exhausto, cada músculo le dolía, y la cabeza parecía a punto de estallar. Solo quería un baño caliente y un poco de silencio.
— Voy a darme una ducha rápida — avisó el hijo mayor, quitándose los zapatos en la puerta.
— Ve pronto, que yo también quiero — respondió Geraldo, en un tono seco.
La hija se dirigió a su habitación, pero se detuvo en el pasillo al oír la voz dura de su padre reson