Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn ese instante, el tiempo se deshizo, se dobló sobre sí mismo. El corazón de Arya martilleaba contra sus costillas, un tambor salvaje de anticipación y anhelo que resonaba en todo su ser. Arion se inclinó, lenta, casi reverentemente, como si el momento fuera sagrado, y sus labios se encontraron. No fue un beso apresurado, sino una promesa susurrada, un reconocimiento silencioso de todo lo que habían compartido y todo lo que estaba por venir. Fue suave, sí, pero con una profundidad que la env







