Mundo de ficçãoIniciar sessãoArya y Arion, con la última reserva de energía, no dudaron. Se precipitaron, no a la carrera, sino con la urgencia desesperada de quienes saben que cada segundo cuenta. Sus manos, temblorosas pero firmes, se unieron a las de los caballeros, empujando escombros, blandiendo sus armas contra las sombras que, como heridas supurantes, se aferraban a la piedra. Juntos, hombro con hombro, formaron un muro infranqueable de luz y acero contra la oscuridad moribunda.
Con cada golpe que d






