Mundo de ficçãoIniciar sessãoRandy no frunció el ceño; su rostro se contorsionó en una mueca de agonía y furia, como si cada rayo de luz fuera un puñal en su carne. Un grito de dolor, un lamento que heló la sangre, escapó de sus labios mientras sentía cómo su poder, ese que había cultivado durante siglos, se desgarraba, se *desvanecía* como humo en el viento.
—¡NO! ¡NO! ¡MALDITA SEA! ¡ESTO ES IMPOSIBLE! —Su voz era un alarido de desesperación, un rugido de impotencia que resonaba con la furia de un dios de






