Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos caballeros, extenuados pero con una nueva inyección de propósito, rápidamente obedecieron, formando un círculo defensivo que escupía acero y valor. Cada uno se convirtió en un baluarte, un escudo viviente para Arion y Arya.
Con cada golpe que resonaba, cada grito ahogado de un compañero, Arya sentía cómo el tiempo se les escurría entre los dedos, frío y cruel. Cada segundo era un peso insoportable sobre sus hombros. Debían actuar rápido, antes de que la horda de estringes s






