Mundo ficciónIniciar sesiónFernando y Solovino estaban cenando de los platitos. Por alguna razón, esa noche la señora Gallina tenía insomnio y se hallaba orando en la sala de su casa con la puerta abierta; como las luces estaban apagadas, parecía que no había nadie. De pronto, alcanzó a ver que una silueta con vestido blanco pasaba flotando. Creyendo que era un espíritu, corrió a la ventana para ver con temor de qué se trataba. A Fernando, repentinamente, s







