Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo estaba negro, una infinidad de truenos destellaban por todas partes y el agua turbulenta se movía violentamente sin cesar. Micifuz se aferraba con fuerza al extraño objeto de metal donde se encontraba. El aire arreciaba con tal potencia contra su cara, que el minino sentía cómo sus cachetes y sus párpados retrocedían por culpa de este. El teniente estaba frente a él, de espaldas, mirando al vacío. Dio un par de ladridos que Mici







