POV: Floriana
La carta tardó once minutos en leerse.
Lo sé porque los conté, sin querer, como siempre he contado las cosas cuando necesito algo concreto a lo que aferrarme. Once minutos para leer veintiocho años. Once minutos durante los cuales Ricardo no se movió de mi lado, y Nara permaneció sentada al otro lado de la mesa con las manos entrelazadas y el rostro haciendo eso que había estado haciendo desde que entró. La expresión específica de alguien que ha estado esperando soltar algo y por