La carta de Luxtyn llegó una mañana de miércoles.
No a través del canal formal del tribunal, ni a través de la red de monitoreo de Kaz. Entró por la recepción de correspondencia general de la finca, que aceptaba comunicaciones de cualquier procedencia y que Kaz revisaba cada mañana antes de que nada nos llegara a mí o a Floriana.
Kaz la trajo a las siete.
La puso sobre la mesa del estudio.
Dijo: —Desde el territorio de exilio del este. Servicio de mensajería, sin identificación del remitente en