PDV: Floriana
Seguíamos en la habitación de Nara a las seis de la mañana cuando nos contó el resto.
No porque hubiera más que confesar —Kaz estaba satisfecha de que su relato era completo—. Sino porque Soren había entrado del todo en la habitación en algún momento de la conversación y se había sentado en el suelo con la espalda contra la pared y sus ojos plateados abiertos y toda su atención puesta en ella, y porque Nara lo había mirado sentado allí, algo en su rostro se había abierto.
Nos hab