Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas rosas que su madre había amado y que Floriana había replantado estaban ahora completamente establecidas, exactamente donde debían estar, haciendo exactamente lo que debían hacer.
—Yo haría lo mismo que tú vas a hacer —dije.
—¿Y qué sería eso? —preguntó ella.
—Sellar la corrección —respondí—. Aceptar el reclamo territorial que hemos documentado







