99. El cuarto de Aelyn
Cássio
La tienda de muebles infantiles era un caos organizado de colores, olor a madera nueva y música animada sonando bajito en los altavoces. Entré primero, sosteniendo la puerta para Branca y Aelyn, pero mis ojos ya barrían todo el ambiente por instinto. Dos guardaespaldas —Marcos delante, Diego justo detrás— entraron discretos, pero no invisibles. Uno se quedó cerca de la entrada, el otro se posicionó en el pasillo central, fingiendo interés en una estantería de libros coloridos. Jonathan t