100. Cuarto nuevo
Branca
No esperaba que la tienda me afectara tanto. Creí que sería solo una tarde ligera y divertida, comprando cosas bonitas para el cuarto de Aelyn. Reí con sus carreras, negocié con ella sobre cuántos unicornios de peluche eran «demasiados», sostuve la mano de Cássio mientras empujábamos el carrito lleno. Pero cuando me detuve frente a aquella cuna blanca… algo dentro de mí se rompió. No fue una grieta dramática, fue silenciosa, profunda. Ya hacía casi tres meses que mi hijo se había ido y e