22. Mi casa
Cássio Ravelli
No tuve una buena noche de sueño.
En realidad, hacía tiempo que no tenía una noche entera de verdad. Mi cuerpo despertó pesado, los hombros tensos, la cabeza latiendo como si hubiera pasado horas peleando conmigo mismo. Y era muy probable que realmente lo hubiera hecho.
Me senté en la cama y lo primero que hice, por puro reflejo, fue tomar el monitor de bebé.
Mi hijita dormía completamente relajada. Tranquila. El rostro sereno, la respiración rítmica, sin sudor, sin agitación. So