110. Soy tuya
Branca
La ciudad brillaba allá abajo, miles de luces esparcidas como si el mundo entero hubiera decidido ignorar lo que había ocurrido esa mañana. Yo estaba de pie frente a la ventana enorme, brazos cruzados con fuerza, intentando organizar pensamientos que se enredaban como alambre de púas. Allí dentro era seguro: portones blindados, cámaras, seguridad 24 horas, rutas de escape planeadas, pero el peligro no se había ido. Solo había cambiado de dirección. Estaba dentro de mi cabeza, susurrándom