Capítulo 51. La nueva asistente
Al día siguiente, el trabajo absorbió rápidamente a Leonardo. Emma llegó más tarde y con una expresión extraña en su rostro. Saludó como siempre y retomó sus obligaciones encerrada en su oficina.
Aparentemente, tenía mucho en qué pensar.
Aunque Leo se había resistido a la idea de mudarse a la enorme oficina que había sido de Aaron Stuart, sí que era necesario que contratara alguien que le ayudara en sus tareas, para no recargar siempre a la pobre Clarisa con las solicitudes tanto de la señora F