—¡Annie, espera, cálmate! ¡Qué sucedió! —preguntó la voz de Chester del otro lado del teléfono.
—¡Catrina y yo discutimos y se escapó! —le expliqué en pocas palabras.
—Dime dónde estás, te mandaré a mi hijo de inmediato —dijo, yo le pasé la dirección dónde me encontraba—. Quédate dónde estás, en cinco minutos Dylan estará allí. Intenta comunicarte con Catrina mientras tanto.
Colgué y marqué el número de mi hija, pero su móvil estaba apagado o fuera de cobertura. Intenté nuevamente pero nada. Le