En cuanto Catrina entró, Dante bajó corriendo las escaleras mientras gritaba el nombre de su hermana. Mi hija lloraba al igual que yo, pero una sonrisa se le iluminó en la cara cuando vio a su hermano que estaba feliz de verla. Aunque el de verdad me sorprendió fue Liam, pues dejó las cosas que estaba guardando y se acercó hasta nosotros y la abrazó contra su pecho.
—No vuelvas a hacer eso nunca más, tonta —le dijo mientras reprimía un sollozo—. ¿No te das cuenta de lo mucho que te queremos?