Era raro caminar por la casa sin Catrina y Liam yendo y viniendo de un lado para el otro. Sentía la ausencia de mi hija practicando danza en medio del comedor mientras que Liam estudiaba sus libros. Estaba sentada en la mesa de la cocina, con una taza de café, mirando lo enorme y silenciosa que se había transformado la casa tras la partida de mis dos hijos mayores; afuera lloviznaba y estaba haciendo frío, el otoño estaba por comenzar y los días se volvían más cortos.
Catrina había decidido irs