Más tarde esa misma mañana, Kilian cumplió su promesa y en completo silencio abandonamos la mansión de sus padres.
Junto a un equipo de seguridad nos adentramos en un camino hacia un paisaje de bosques nevados y silencio absoluto.
Este país es tan hermoso en ese aspecto.
Yo tenía la nariz pegada al cristal tintado, emocionada como si fuera una niña.
Era nuestra primera cita desde nuestro encuentro en Nueva York y me había arreglado con esmero.
Me puse un conjunto de dos piezas ceñido al