—Bueno... —Kilian volvió a hablar después de varios segundos en completo silencio. Estaba intentando sonar despreocupado, pero había fallado por completo—. ¿Vas a dejarme congelándome las pelotas aquí en la nieve o piensas decir algo, krasavitsa? Porque si el plan es rechazarme, al menos podrías invitarme a un vodka antes... ya sabes, para soportar el dolor.
Sus palabras, tan sin filtro como siempre, me sacaron de mi trance.
Un sollozo que era mitad risa, mitad llanto, se escapó de mis labi