Me desperté a la mañana siguiente, envuelta en una sábana suave y delicada, con el cuerpo adolorido, satisfecho y con la piel todavía marcada por las manos de Kilian.
El recuerdo de lo que había pasado la noche anterior seguía revoloteando en mi mente.
Joder, qué buena experiencia.
Extendí el brazo, estirándome y buscando su cuerpo caliente junto al mío, pero su lado de la cama estaba vacío y frío.
Oh.
Me incorporé, mirando alrededor. La habitación estaba en completo silencio.
No se