Capítulo 35 — Mi elección.
Siete días.
Siete largos y aburridos días de reposo forzado en la opulenta jaula que era la mansión Volkov.
No me había ido mal, lo admito, pero nunca fui buena para quedarme en casa sin hacer nada.
Me sentía en abstinencia.
La férula se había ido muy temprano esta mañana y, aunque el dolor sordo persistía, la libertad de poder caminar sin ayuda era un alivio enorme para mi alma inquieta.
Kilian se había marchado mucho antes del amanecer y aún no tenía noticias sobre su paradero. Algo