Capítulo 19 — El chisme del siglo.
Mientras esperaba bajo la luz amarillenta del farol, los recuerdos de la pelea con mis padres aún seguían martilleando con furia en mi cabeza.
¿Por qué no podían actuar como padres normales?
Era increíble el odio tan radical que tenían hacia mí.
Estaba intentando ordenar mis pensamientos cuando dos sombras se acercaron a donde estaba, provocándome un susto de muerte.
—¿Eres Nadia Vega? ¡Dios mío, pero si eres tú, querida! —la voz aguda y melosa de la señora Gold, una de las lenguas más