Felipe se reunió con Sergio, ni él mismo comprendía por qué lo llamó, solo le preguntó si podía venir.
—Por primera vez en la vida tiene una segunda oportunidad, más bien la han tenido desde hace mucho. Solo que ahora eres tú, eres el que no da el brazo a torcer. Ni lavas ni prestas la batea y te digo algo, ese tal Leonardo no quiere ser solo un amiguito de mi hermana, ahí pasa algo.
Felipe se mantenía en silencio mientras daba un trago a su bebida.
—Soy consciente que algo paso entre ellos,