La voz de Damian Cross vibró a través del teléfono con una satisfacción apenas contenida que hizo que el estómago de Luciana se retorciera.
—Carlos está moviendo sus piezas más rápido de lo que anticipé —dijo Cross, su tono suave pero urgente, como terciopelo sobre acero—. Tu tío quiere sangre mañana a las nueve. Voy a enviarte el paquete completo en veinte minutos: proyecciones, estructura de inversión, cronograma. Pero necesito reunirme contigo cara a cara esta noche para finalizar los término