La luz grisácea del amanecer apenas comenzaba a filtrarse a través de las cortinas cuando Luciana despertó.
Estaba acurrucada contra el pecho de Ethan, su brazo protector alrededor de su cintura. Era la imagen más hermosa que había experimentado en días—esta sensación de hogar, de seguridad absoluta.
Ethan la miraba como si ella fuera lo más valioso en su mundo. Sin dudas. Sin reservas.
Y mirándolo, Luciana tomó una decisión.
Iba a luchar por este amor. Por este hombre que la había elegido const