El postre llegó—mousse de chocolate con frambuesas frescas, que Luciana no probó.
No podía comer. No podía pensar en nada excepto la amenaza que Stefan había susurrado contra su oído.
Cada palabra permanecía en su mente.
Stefan conversaba con Hiroshi Tanaka sobre proyecciones de inversión como si nada hubiera pasado. Como si no acabara de amenazar con destruir la vida de Ethan por el crimen de enviar un mensaje de texto.
Luciana lo observaba de reojo, viendo la máscara perfecta en su lugar—sonri