Ninguno de los hombres contratados por Ares intervinieron para capturar a Selene.
Tenían órdenes expresas de su patrón de que dejaran a la chica que se golpeara con su triste realidad.
Selene entró al edificio y el conserje trató de detenerla pero ella no le hizo caso y se metió al ascensor de prisa.
Una hermosa rubia a medio vestir le abrió la puerta.
—¿Quién carajo eres tú?
—Mire jovencita,yo no tengo que darle explicaciones, usted es que tiene que decirme qué hace aquí.
Frédéric quien salía