Ares se dirigió al estudio y se recostó en su silla giratoria,entrecerrando los ojos no pudo evitar soltar un suspiro lleno de desesperanza.
—Don,Ares.
Un joven de contextura atlética y expresión de asesino,entró en ese momento.
—¿Qué tienes para mí?
— Fue un trabajo limpio,no cabe duda que ejecutado por un profesional,no tenemos rastros del asesino del antiguo patrón y de su esposa.
—¡Sal de mi presencia!,no vuelvas hasta que tengas al culpable.
—Señor,resulta obvio que hay gente grande detrá