El beso de Dante es fuego, rabia y desesperación contenida. Sus labios se mueven con urgencia sobre los míos, como si necesitara asegurarse de que sigo aquí, que no soy un espejismo que va a desvanecerse. Mi corazón late tan fuerte que siento que va a romperme el pecho. Intento resistirme, intento recordar todo el dolor, todas las razones por las que debería apartarlo, pero mi cuerpo no responde. Se enciende bajo su toque, se doblega, se rinde.
Cuando me separo apenas un centímetro para respirar