Lucia
Me quedo un momento en el pasillo, sintiendo la energía aún vibrante del despacho donde hace solo unos minutos Dante estuvo. Dante.
Cierro los ojos con fuerza, tratando de ahogar el torbellino de emociones que su presencia ha traído de vuelta. El problema es que no puedo.
Lo vi con mi hijo en brazos. Vi cómo Nico se aferraba a él con la misma devoción con la que lo hacía conmigo. Y vi algo más… algo que no sé cómo manejar.
Un cariño que no estaba dispuesta a admitir.
Sacudo la c