Dante
Unas horas antes de llegar a la mansión.
El estruendo de la música reverbera en mi pecho mientras me sirvo otro vaso de whisky. Las luces del club parpadean en destellos rojos y dorados, reflejándose en las copas de cristal y en los cuerpos sudorosos que se mueven al ritmo del bajo. Este lugar siempre ha sido mi escape, un refugio donde todo deja de importar.
Donde el alcohol y el roce de pieles desconocidas me permiten olvidar quién soy, qué cargo sobre mis hombros. Pero esta noche, algo