Lucía
—¿Y el segundo?
Francesca hace una pausa antes de continuar, su tono volviéndose más firme.
—Más que un consejo, es una regla: el sótano y la oficina del patrón están prohibidos. No importa lo que escuche o lo que crea que necesita saber. No cruce esa línea.
La manera en que lo dice me hace sentir como si hubiera firmado un contrato invisible, uno con consecuencias que no puedo imaginar.
…
El cuarto es enorme, tanto que me hace sentir pequeña y fuera de lugar. El lujo que me rodea no logr