Dante
Pensé que estar en mi casa haría que las sensaciones más abrumante desaparecieran, pero lo cierto es que no ha ayudado demasiado.
Por el contrario simplemente me ha recordado todo el trabajo que tengo por delante y la cantidad de ratas que hay mordiendo la mano que les da de comer.
Luciano está parado frente a mí, con las manos cruzadas detrás de la espalda y el ceño ligeramente fruncido.
Es una postura que adopta cada vez que tiene algo que decir y duda de cómo empezar, pero sé que esa d