—¿Árbol Maldito?
Simón cayó en completo silencio. Nunca antes había escuchado hablar del Árbol Maldito, ni tenía idea de qué tipo de criatura podría ser.
Ramón, impaciente, regresó al sofá y se sentó con un gesto preocupante. —Dime, ¿aceptarás o no ser mi discípulo? Antes de que respondas, te advierto: solo tienes una oportunidad. Si la dejas pasar, no volverá jamás.
—Lo siento, pero no aceptaré ser tu discípulo.
—¡Mmm!
Una sonrisa irónica se dibujó en los labios de Ramón mientras respondió:
—¿P