¡Espera!
¡Esa voz!
Simón abrió los ojos de par en par, completamente sorprendido.
—¿Qué pasa? ¿Por fin empiezas a recordarlo? — dijo el hombre de mediana edad mientras fijaba su mirada en Simón con una intensidad indescriptible. En ese mismo instante, el hombre lanzó un fuerte puñetazo directo al pecho de Simón, haciéndolo retroceder varios metros. Con una calma inquietante, el hombre entró en la habitación y cerró la puerta detrás de él.
Simón, todavía recuperándose del golpe, se llevó una mano