En el cielo aparecieron cinco orbes de luz deslumbrantes, tan brillantes como el sol. Luego, figuras comenzaron a volar hacia los cinco orbes, abandonando este mundo.
—¡Gracias a todos, gracias por salvar la Tierra!
—¡Gracias a ustedes!
Simón observaba atento cómo las figuras se dirigían al cielo, y en su mente resurgieron aquellos momentos felices que había experimentado desde muy pequeño: la cálida luz del sol, la tranquilidad de la vida. No pudo evitar dirigirles un agradecimiento sincero y p