~ RENATA ~
—¿Qué? —respondió, demasiado rápido—. Nadie me mandó... vi tu perfil y... y...
Incliné la cabeza, solo lo suficiente para que entendiera lo que estaba oyendo —y juzgando.
—Eres lindo, ¿sabes? —dije, con una sonrisa pequeña—. Pero no sabes mentir.
Parpadeó.
Completé, sin prisa, como quien ya había llegado al final del camino.
—Fue Bellucci, ¿verdad?
—¿Quién? —soltó, fingiendo confusión—. No sé de qué estás hablando.
Dejé que el silencio trabajara.
Los hombres siempre se delata