~ NICO ~
Cuando salimos de la cava de barricas, sentí el aire del final de la tarde golpearme el rostro como si estuviera volviendo de debajo del agua.
Bella estaba en mis brazos, pegada a mí del modo en que los niños se pegan cuando el mundo se vuelve cosa peligrosa. Tenía el rostro apretado en mi cuello y las manos pequeñas agarradas a mi camisa como si yo fuera una pared.
No tenía fuerza para pedirle que soltara.
Tampoco quería.
En el patio, las luces ya estaban encendidas. El sol había