~ BIANCA ~
—¿Tía… Bia?
La voz vino pequeña, del fondo de la cava, como si tuviera miedo de ser reprendida hasta por el eco.
—¿Estás malita? Gritaste.
Me congelé por un segundo. Fue como si mi cerebro hubiera olvidado cómo funcionaba el mundo.
Bella estaba de pie, medio escondida detrás de una hilera de barricas, con la mochila todavía en la espalda y el rostro sucio de quien pasó el día tratando de ser valiente. Sus ojos estaban enormes, demasiado atentos para una niña.
—¡Bella! —mi grito